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Vídeo acto completo.




El dissabte 23 es va presentar a Madrid el llibre sobre Cipriano Martos de Roger Mateos a la llibreria Traficantes de sueños. Van intervenir l'autor, Pablo Mayoral i la nostra advocada Ana Messuti com a representant de Antonio Martos, querellant a la República Argentina. La Xarxa Catalana i Balear de Suport a la Querella Argentina dona las gràcies a Ana Messuti per la seva meravellosa, compromesa i desinteressada tasca.





Presentació del llibre Caso Cipriano Martos a Sabadell, 29 de maig de 2018. Volem destacar la valentia i el sentiment de dues persones. La Paquita que va compartir la seva història de militant a la clandestinitat al PCE-M-L, tot compromís i sacrifici. I l'Antonio Martos que emocionat va sentenciar que el seu germà va ser assassinat. Tot el nostre suport a l'Antonio, tot dignitat. Esperem que la querella dins d'aquesta Causa que ens uneix a totes i tots faci justícia a la família Martos. El llibre de Roger Mateos és part de la reparació que haurà de venir. 




Al Cercle de Lectura de Reus es va fer ahir, 5 de juny, la presentació del llibre de Roger Mateos sobre la vida i mort d'en Cipriano Martos. En aquest acte van participar a la taula la filla d'en Pascual Carrilero, Ester, l'expresident del Parlament de Catalunya, Ernest Benach i l'autor Roger Mateos, però també en van ser protagonistes el fill de Pascual Carrilero, Jordi, el germà d'en Cipriano, Antonio, i l'alcalde de Reus que va aprofitar per comunicar als presents que es posarà una placa commemorativa al carrer Pubill Oriol, on va viure Cipriano abans de ser torturat a la caserna de la Guardia Civil de Reus.  Llegir crònica sencera aquí.



Presentació Caso Cipriano Martos a Barcelona. Llibreria Documenta 9/05/2018.

El Caso Cipriano Martos és una història silenciada que s'havia de compartir i divulgar com a deure democràtic de memòria. Un llibre que neix del treball d'investigació de la nostra Xarxa per fer possible la querella que l'Antonio Martos va presentar a la justícia Argentina i que és una realitat gràcies a la gran feina de més de 3 anys de recerca  d'en Roger Mateos, de recull de testimonis de persones que van conèixer i compartir militància amb Cipriano Martos. Tot això fa de "Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista" un llibre totalment necessari. Llegir crònica sencera aquí.






ELDIARIO.ES

¿Cómo murió Cipriano Martos? Las torturas y el veneno que acabaron con la vida de un militante antifranquista

Un libro reconstruye la vida de un joven militante del PCE(M-L) que murió por ingestión de ácido en 1973 tras ser torturado por la Guardia Civil

El interrogante sobre la muerte (¿suicidio o asesinato?) es el último cabo por atar de un relato de represión, violencia y ocultación por parte del franquismo
Martos agonizó durante 21 días en un hospital de Reus sin que nadie avisara a su familia y hasta fue enterrado en una fosa común a sus espaldas

Pau Rodríguez  

29/04/2018 - 20:57h

Han pasado 45 años desde que Cipriano Martos murió solo, custodiado en una cama de hospital de Reus con el estómago destrozado por un corrosivo. Su familia sigue sin poder responder a la pregunta: ¿fue este joven militante antifranquista el que ingirió  voluntariamente el ácido que lo mató o se lo hicieron tragar los guardias civiles que le torturaron de forma brutal durante dos días? 

"Lo último que quería el régimen era que esto se conociera y trataron de taparlo por todos los medios", expone Roger Mateos, autor del libro Caso Cipriano Martos: vida y muerte de un militante antifranquista (Anagrama). Tras llegar a sus manos el sumario del caso y recuperar más de 50 testimonios, este periodista de la Agencia EFE reconstruye no solo los oscuros días de agosto de 1973 en los que Martos fue torturado y conducido a la muerte por ser militante del Partido Comunista de España (Marxista-Leninista), sino también las razones que llevaron a un tímido y casi analfabeto campesino de Granada a integrarse en una organización antifascista clandestina por la que se jugó –y perdió– la vida.  

El propio libro supone un testimonio, con todo detalle, de la vida de una víctima del franquismo cuya muerte quedó en el olvido, reivindicada solo por los militantes de un partido que acabó siendo residual. Es ilustrativo el contraste con casos como el del anarquista Salvador Puig Antich, que fue detenido justamente ocho días después de la muerte de Martos, en septiembre del 73. "Puig Antich es un símbolo de la barbarie franquista, medio mundo se movilizó para frenar su ejecución, mientras que con Martos todo quedó silenciado", sostiene Mateos. 

Pese al miedo que durante años atenazó a la familia, finalmente su caso se ha acabado incorporando a  la macroquerella argentina que investiga los crímenes franquistas. El hermano de Cipriano, Antonio Martos, fue de los primeros en declarar ante un juez en esa causa, en los juzgados de Sabadell. "Quizás no es un caso de importancia universal, pero es tan grave y tan repugnante que no se puede mantener en el olvido", defiende el autor del libro. 

Las dudas sobre una muerte incómoda

Juan José Martos recibió la noticia de la muerte de su hermano en Reus por boca de un guardia municipal de su pueblo, Huétor Tájar (Granada), que le insinuó que se había tratado de un accidente laboral. La familia emprendió entonces un viaje a esa localidad de la provincia de Tarragona donde ni siquiera sabían que vivía Cipriano, puesto que en los últimos meses él había ido cortando todos sus lazos sociales debido a su actividad clandestina en el PCE(M-L).

Al llegar al hospital, la escena que describen sus familiares es estremecedora. No solo no les dejaron ver el cuerpo de Cipriano, sino que su cadáver fue trasladado al cementerio de Reus y arrojado a una fosa común sin su conocimiento. En el expediente de la funeraria constaba como responsable José Martos, el padre, que ni siquiera estaba en Reus, sino que se había quedado en Andalucía al estar enfermo. Aquel fue el primer indicio de una muerte incómoda que les confirmó una monja del hospital: Cipriano había fallecido por ingerir ácido sulfúrico.

Lápida de homenaje a Martos en la fosa común de Reus

Ahora Mateos recompone las piezas de los últimos días de Cipriano. Su detención tras una acción de propaganda en Igualada, la caída de la célula de Reus en la que él participaba... Y las torturas a las que fue sometido entre el 24 y el 27 de agosto, tras la las que fue trasladado al hospital. Después de varias entrevistas a sus compañeros, el libro acredita que Cipriano fue torturado por varios agentes, comandados por el teniente Braulio Ramo Ferreruela, que luego aseguraría ante el juez que le trataron correctamente. 

Es de su declaración ante el juez de donde se pueden obtener algunos detalles sobre la ingesta del cáustico. Ramo afirma que le dejaron encima de la mesa para que los identificara todos los materiales que le habían incautado en su piso para fabricar cócteles molotov. "Es probable que pudiera haberse bebido cualquiera de los líquidos [...] dado que estaban a su alcance", sostuvo el teniente. A ello se le añade que el propio Cipriano dijo habérselo bebido él ante dos jueces y un médico, aunque sus declaraciones están repletas de contradicciones y pronunciadas en una situación extrema que harían desconfiar a cualquiera. 

Ahí Mateos se pregunta: "¿Es posible que la Guardia Civil dejara material de un cóctel molotov al alcance de un preso supuestamente terrorista? ¿De alguien que podía haberlo utilizado para atacar a la policía? Es muy difícil de creer". 

Lo que ocurrió realmente solo lo saben Cipriano y los agentes. Quizás algún día algunos de ellos respondan ante la justicia argentina (el teniente murió en 1998), pero puede que desvelar quién empuñó el frasco con ácido no sea a estas alturas lo más relevante. "La pregunta más importante no es si fue un suicidio o un asesinato, sino si un suicidio eximiría de su responsabilidad a los torturadores. Y la respuesta es que no: lo llevaron a una situación límite", apunta Mateos. 

El 27 de agosto de 1973 Cipriano Martos fue trasladado al Hospital Sant Joan de Reus debido a la intoxicación. Agonizó durante 21 días en una de sus camas, custodiado por la policía, y sin que nadie –ni los familiares ni la militancia– supiera lo que le había ocurrido. Acabó traspasando el 17 de septiembre. 

El periodista Roger Mateos, autor de 'Caso Cipriano Martos'

Ensayo sobre la politización de un obrero

El libro Caso Cipriano Martos no es solo la reconstrucción periodística de unos hechos ocurridos en verano de 1973. Es también un ensayo sobre un proceso de politización. El de un joven campesino que emigró a Sabadell, donde trabajó en la construcción, y que, sin tener al parecer inquietudes sociales, "acabó militando en una de las organizaciones antifranquistas más radicales", sostiene Mateos.

El PCE(M-L), escisión prochina del Partido Comunista en 1964, no era quizás el principal actor de la lucha antifranquista, pero sí tuvo una incidencia creciente en algunos barrios obreros a lo largo de los 70. Uno de ellos fue Ca n'Oriach, el barrio de Sabadell en el que Martos vivía con su prima. "Por primera vez vio luchas vecinales, reivindicaciones y tomó conciencia del movimiento obrero, al que se fue acercando también por las actividades culturales y de ocio que organizaban", detalla Mateos. 

El libro relata también la otra cara de la militancia: las peripecias tragicómicas de unos militantes a menudo demasiado jóvenes, tan impetuosos como erráticos, capaces de jugarse la vida para colgar carteles antiyanquis y a la vez desafiar todos los códigos de la clandestinidad celebrando una boda con toda la organización en la lista de invitados. Personas que no dejaron de ser jóvenes mientras se jugaban la vida por acabar con la dictadura.





NACIODIGITAL.CAT 

MEMÒRIA HISTÒRICA

Cipriano Martos, la memòria desenterrada de la repressió

El periodista Roger Mateos recupera en un llibre el cas del militant del PCE (marxista-leninista) mort el 1973 després de ser torturat en una caserna de la Guàrdia Civil de Reus

Per Pep Martí  6/5/2018

El periodista Roger Mateos recupera un dels episodis més sòrdids i desconeguts de la repressió franquista: la mort del militant comunista Cipriano Martos Jiménez, el 17 de setembre de 1973 a l'hospital de Sant Joan de Reus. Aquí el va traslladar la Guàrdia Civil després de cinquanta hores d'interrogatoris. El llibre, Caso Cipriano Martos. Vida y muerte de un militante antifranquista (Anagrama), és un treball d'investigació elaborat a partir de l'estudi del sumari i de nombrosos testimonis.  

La família rep la notícia de la seva mort al poble granadí de Huétor Tájar, d'on un dia va sortir Cipriano per buscar un futur millor a Catalunya. Els diuen que ha tingut un accident mortal quan treballava en una obra. Fa temps que no en saben res. El fill d'un petit poble de Granada, semianalfabet, ha ingressat a les files del Partit Comunista d'Espanya (marxista-leninista), una escissió per l'esquerra del PCE de Santiago Carrillo.

A partir d'aquí, la mare, Francisca, i els germans, Manuel i Juan José, més Antonio, que viu a Sabadell, viuen dies terribles. No els deixen veure el cos de Cipriano, que és enterrat al cementiri de Reus sense que la família pugui assistir a la inhumació. Això sí, la firma del pare, José Martos, figura en els documents com a gestor de l'enterrament, malgrat que per la seva salut ni tan sols es va poder traslladar a Reus.

Cipriano Martos, dos anys abans de la seva mort. Foto:Família de Cipriano Martos.

Dies d'agonia

El llibre segueix la trajectòria de Cipriano Martos a Catalunya des de la seva arribada a Sabadell, on treballa en la construcció, passant per la seva militància al PCE (m-l) fins acabar el seu periple vital a Reus, on l'havia destinat l'organització per fer tasques de lluita clandestina. El 25 d'agost té mala sort: és detingut per la Guàrdia Civil. El registre del seu pis suposa descobrir un tresor: material de propaganda, octavetes, documents del partit... I material per elaborar artefactes de fabricació casolana. Allò és una "bomba" i serà certament explosiu per Cirpriano.

Durant dos dies, el tinent Braulio Ramo Ferreruela i sis membres més de la Guàrdia Civil interroguen a Martos. En quines condicions és tractat? És sotmès a tortures? Li faran beure àcid sulfúric del que han trobat al seu pis? Se'l beurà ell, en un intent de suïcidi, fruit del pànic? Sigui com sigui, l'home que ingressa a l'hospital de Sant Joan de Reus el 27 de setembre ja és una desfeta i morirà tres setmanes després. 
   
Dos jutges mediàtics a escena

El llibre de Martos, ric en informació i moltes sorpreses, explica el paper jugat per dos dels jutges destinats a Reus en aquell moment, i que molt després serien mediàtics, com Adolfo Fernández Oubiña i Pedro Martín García, que no van capbussar-se gaire per esbrinar com havia ingerit Cirpiano Martos l'àcid que va foradar el seu estómac.

La mort de Cipriano Martos es va produir en el moment final del franquisme, quan Franco acabava de cedir la presidència del govern a l'almirall Carrero Blanco, un dels estrategues de l'Operació Joan Carles i destinat a fer de guardià de les essències quan faltés el dictador. L'evolució del règim, controlada pels tecnòcrates de l'Opus Dei, no impedia, però, que la brutalitat continués sent un dels seus senyals d'identitat. Tres mesos després, Carrero seria assassinat.

Una mort enterrada

Pocs mesos després de la mort de Cipriano, seria executat a garrot vil l'activista llibertari Salvador Puig Antich. Però a diferència del seu cas, que va generar una forta reacció, la mort violenta de Cipriano Martos va quedar sepultada. El caràcter grupuscular del PCE (m-l) va influir probablement en la clandestinitat, també, de la fi del militant comunista.

L'agost del 1975, l'organització armada creada pel PCE (m-l), el Front Revolucionari Antifeixista i Patriota (FRAP), va assassinar dos policies i un guàrdia civil. El mes següent, tres dels seus integrants, Ramón García Sanz, Xosé Humberto Baena i José Luis Sánchez Bravo, serien afusellats, junt amb dos membres d'ETA, en el que van ser les darreres execucions de la dictadura.

Roger Mateos recupera un dels capítols més foscos de la repressió franquista. 











Foto: Roger Mateos

"Viatge a la clandestinitat profunda"

L'autor del treball, Roger Mateos, explica a NacióDigital que amb el seu llibre ha volgut fer "un viatge a la clandestinitat profunda, desenterrar un cas clamorosament abjecte comès per un règim com el franquista". Mateos assegura que a banda de reconstruir els fets que es van produir a la caserna de la benemèrita de Reus, ha volgut explicar els perquès: "Per què va morir Cipriano Martos, per què algú que neix a l'Espanya oprimida de la postguerra s'embarca en una organització com el PCE (m-l) que preconitza la guerra popular contra la dictadura i com d'asfixiant podia ser la vida de la gent compromesa". Un cas, el de Martos, que no hagués estat possible de recuperar sense la querella presentada per les famílies de víctimes davant la justícia argentina.

L'hora de la justícia

El 14 abril del 2010, familiars de víctimes del franquisme, cansats de no veure ateses les seves peticions per la justícia espanyola, van apel·lar als tribunals argentins, amb la sort que la jutgessa María Servini va acollir la seva denúncia per genocidi i delictes de lesa humanitat. A aquesta demanda s'hi van afegir prop de 500 querellants, entre ells la família de Cirpriano Martos. Això va fer que la seva memòria fos finalment desenterrada. Cipriano Martos, l'home que va venir a Catalunya per trobar un futur millor, mai va saber quin dia va néixer, però el llibre de Roger Mateos ha desenterrat la seva memòria.





 

 

 































Más información:



Convocatòria oberta a l'homenatge a Cipriano Martos Jiménez el diumenge 17 de setembre a les 12 hores, lluitador antifranquista mort a Reus per la Guardia Civil. L'acte serà al Cementiri de Reus i participaran familiars, amics i companyes i companys de la seva militància. En el seu record es farà una ofrena floral, es llegiran poemes i haurà paraules per recordar la seva vida marcada pel seu compromís antifranquista, la vida d'un bon home que resta sepultat per la impunitat del franquisme. In memoriam de Cipriano i pel seu dret a la veritat, la justícia i la reparació. Us esperem. Més informació: Cipriano Martos Jiménez

També recordarem al seu company de partit i de tortures, Pascual Carrilero Carrilero, que mai va oblidar a Cipriano i el seu patiment.

Cipriano Martos. ¿Dónde están sus asesinos?

Por Pablo Mayoral, miembro de La Comuna. 16/09/2017.
Cipriano Martos nació en 1942 en Loja un pueblo de Granada. En busca de trabajo emigró a Morón de la Frontera, Teruel, Sabadell, Terrasa y Reus. Fue jornalero, minero, obrero del textil y, por último, obrero de la construcción.

A punto de cumplir 31 años fue detenido por la Guardia Civil, en esos días también fueron detenidos Pascual Carrilero, Rafael Falcón, Joaquín López, M. Teresa Feliú, Joan Miró, Ignasi Carnicer, Joaquim Masdeu y Joan Domingo de la Selva del Camp, acusados de pertenecer al FRAP. Las acusaciones en un principio fueron de realizar unas grandes pintadas “Ni Franco, ni Rey, ni Yankis: Republica Popular y Federativa. FRAP” y de un reparto de propaganda en la ciudad de Igualada.

Tras dos días de intensos interrogatorios y salvajes torturas en el Cuartel de la Guardia Civil de Reus, Cipriano Martos fue llevado a su casa para realizar un registro. Según algunos testimonios la Guardia Civil dicen que encontraron ácido sulfúrico (se puede emplear para hacer Cócteles Molotov), y lo cierto es que el 27 de Agosto de 1973 los Guardias Civiles que le estaban interrogando y torturando le obligaron a ingerir ácido sulfúrico.

Ese mismo día, y ante la gravedad de su estado, Cipriano fue trasladado al Hospital de San Juan de Reus, donde fue atendido por varios doctores, y el 29 de agosto fue presentado ante un juez que no pudo tomarle declaración dada la gravedad de sus lesiones. 19 días después, el 17 de Septiembre de 1973, Cipriano moría entre horribles sufrimientos por “hemorragia interna”, según el parte de defunción.

Asesinado salvajemente por pintar una pared y repartir octavillas que denunciaban una Dictadura, asesinado por rebelarse contra ese Régimen de Terror instaurado por Franco a sangre y fuego.

Durante los 20 días que permaneció agonizante en el Hospital, en la sala de beneficencia, Cipriano estuvo permanentemente custodiado por la Guardia Civil, y los familiares no fueron avisados en ningún momento. Ni siquiera cuando murió sus familiares pudieron verle. Su madre (que se había desplazado desde Loja) suplicó una y otra vez ver a su hijo, pero solo recibió puntapiés e insultos. Cipriano fue enterrado en una fosa común de beneficencia en el Cementerio General de Reus el 20 de Septiembre de 1973.

Nada salió en la prensa, no hubo ninguna denuncia del cuerpo médico por las causas de aquel salvaje envenenamiento, no hubo ninguna investigación por su muerte. El hecho fue celosamente silenciado por los responsables de la Guardia Civil y de la propia Dictadura. La estricta clandestinidad en que se movían los militantes del PCE (m-l) y del FRAP, y el hecho de que la totalidad de los compañeros de Cipriano estaban detenidos y fueron encarcelados, hicieron posible que su asesinato pasara casi desapercibido. El 6 de Octubre, una pequeña nota en LE MONDE hacía referencia a la detención, torturas y muerte de Cipriano Martos.

Aquellos salvajes hechos continúan hoy sin esclarecerse, y sin que sus responsables sean investigados y juzgados por torturas y asesinato. Los detalles son perfectamente conocidos y solo hay que detener e interrogar a los 7 Guardias Civiles (si es que siguen vivos) que aquellos funestos días estaban en el cuartel de Reus, para delimitar responsabilidades penales. Y a partir de ahí exigir responsabilidades, por escalafón, a todos los jerifaltes de la Dictadura Franquista en Reus, Tarragona y Cataluña, que permitieron ese cruel asesinato y lo escondieron en las cloacas del estado.

Antonio Martos, hermano de Cipriano, registró en 2014 su querella por aquel asesinato en el Juzgado Argentino de la jueza Maria Servini. El 30 de Agosto de 2016 por orden de la Jueza argentina, el juzgado número 4 de Sabadell tomó declaración a Antonio Martos en el marco de la “Querella Argentina” que se sigue contra los responsables de La Dictadura por crímenes de Lesa Humanidad cometidos durante el franquismo.

A día de hoy todo sigue igual. El próximo domingo 17 de Septiembre se celebrará un nuevo Homenaje a Cipriano Martos en el Cementerio de Reus. Nuevamente será recordado su compromiso antifranquista. Y, por supuesto, se pondrá de manifiesto la impunidad del franquismo y sus secuaces.





L'Antonio Martos i la seva dona Araceli davant la porta dels Jutjats.


Ha estat una jornada pel record per a totes les companyes i companys de la Xarxa Catalana i Balear de Suport a la Querella Argentina i per a les companyes i companys de militància d'en Cipriano Martos. L'Antonio Martos ha declarat en el marc de la Causa 4591/10 i a requeriment de la jutgessa María Servini tot denunciant la mort del seu germà Cipriano Martos causada per les greus lesions patides a la caserna de la Guardia Civil de Reus, després de la seva detenció i tortura. Parlem de l'any 1973, de la ingesta d'un líquid corrosiu que el va dur a l'hospital on va agonitzar durant vint dies fins a la seva mort. Amb aquesta declaració i la seva participació en l'anomenada querella Argentina l'Antonio només vol arribar a saber tota la veritat i que es faci justícia. 

Cipriano Martos ha estat descrit per a tothom que el va conèixer com a una persona bona i generosa, compromesa i honrada. Va ser un sindicalista de l'OSO, membre del PC-ML i del FRAP, un lluitador antifranquista.






L'Antonio entrant al Jutjat Nº 4 de Sabadell acompanyat de la nostra companya i advocada Pilar Rebaque.




El nostre company i portaveu Felipe Moreno. 


Foto de família amb totes i tots els que hem volgut donar el nostre suport a l'Antonio.


Links notícies:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/08/30/catalunya/1472547399_630078.html


http://www.naciodigital.cat/noticia/114800/justicia/argentina/investiga/assassinat/caserna/guardia/civil/reus/1973


http://www.lavanguardia.com/internacional/20160830/404284036965/antonio-martos-acusa-al-estado-de-silenciar-la-muerte-de-su-hermano-en-1973.html


http://www.publico.es/politica/le-detuvieron-le-interrogaron-y.html


http://www.diaridesabadell.com/un-sabadellenc-demanda-justicia-per-la-mort-del-seu-germa-antifranquista-durant-un-interrogatori-policial-al-1973/


http://www.vilaweb.cat/noticies/ampliacioun-vei-de-sabadell-declara-en-la-causa-argentina-i-demana-que-es-reconegui-el-mal-que-es-va-fer-durant-el-franquisme/


http://www.diarimes.com/noticies/reus/2016/08/30/antonio_martos_acusa_estat_silenciar_mort_del_seu_germa_1973_7796_1092.html




La història d'en Cipriano Martos pel periodista i investigador Roger Mateos. Veure vídeo gravat en l'acte homenatge pictòric dut a terme a Reus el 16 de juliol de 2016 .




'Va morir com un màrtir i no va delatar ningú'


L'homenatge a Cipriano Martos reuneix els protagonistes del crim feixista perpetrat l'any 1973 i que està sent investigat per la Justícia argentina.

16 de Juliol de 2016, per Jordi Siré





  • Mural en homenatge a les víctimes del franquisme
    Reusdigital.cat


"Massa noble i confiat amb tot el món. Abans li faltaria a ell una pesseta que a qualsevol altre". Antonio Martos tenia 32 anys quan el seu germà, Cipriano, va ser torturat i mort a Reus per la Guàrdia Civil, el 17 de setembre del 1973, per ser militant del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). O el que és el mateix, per la seva condició de lluitador per la democràcia quan aquest país encara tenia l'obligació d'alçar el braç i no badar boca, no fos cas que te la trenquessin. L'homenatge dut a terme aquest dissabte a l'avinguda Comerç del Barri Gaudi ha permès rescatar el seu cas de l'amnèsia de la memòria històrica i l'arxiu processal de casos no resolts ocorreguts durant el feixisme. Almenys fins ara, perquè la seva família, a qui li ha costat molt deixar la por enrere, s'ha acollit a l'única porta oberta per la Justícia que li queda. I no és espanyola. La seva és una de les 500 querelles criminals investigades a hores d'ara per la jutgessa argentina que, emparada per la Justícia Universal, ha decidit posar noms i cognoms a la barbàrie del franquisme durant la forquilla que abasta el 17 de juliol de 1936 (data de l'aixecament colpista a Canàries i les colònies africanes) i el 14 de juny de 1977, primeres eleccions democràtiques després de la República.

"Ja ha sortit l'exhortament des de l'Argentina per a què el seu germà ratifiqui la querella, i a partir de llavors la jutgessa podrà començar a demanar informació als estaments governamentals espanyols, que fins ara ens han negat reiteradament el nom dels agents que el van detenir al·legant la llei de Protecció de Dades. Sabem que té 90 tomos amb documentació procedent de tot l'Estat –cal tenir present que disposa, a més, d'entre 600 i mil denúncies presentades a la Fiscalia argentina a qualsevol dels consultats d'aquest país-, però esperem que la jutgessa sigui ràpida a l'hora d'obrir el judici oral per procés penal contra els responsables de la mort de Cipriano", explica Felipe Moreno. Ell és un dels portaveus de la xarxa catalana i balear de suport a l'associació de víctimes del franquisme personades davant els tribunals d'aquest estat sud-americà. No és una tasca fàcil. Perquè entre altres coses la primera documentació a partir de la qual van haver de començar a desllorigar el crim de Cipriano va ser una mentida: la de la causa de la mort. "Hemorràgia interna", va ser l'epitafi administratiu, habitual en els casos de mort inexplicable dels sospitosos habituals. Certament, no li faltava raó. El problema, però, és que va ser produïda pels cops que li van donar i per obligar-lo a ingerir una beguda corrosiva mentre estava sotmès a un interrogatori al quarter de la Benemèrita a Reus.

El seu cas s'ha visualitzat aquest cap de setmana gràcies a l'interès de Lourdes Lousard. Aquesta artista va presentar al centre cívic de Sant Andreu un projecte, finalment premiat i dotat de fons, destinat a recuperar les pintades de la Transició. La seva petició de trobar un mural on representar les relacionades amb Cipriano es va vehicular a l'Ajuntament de la capital del Baix Camp per mitjà de la CUP. "És un període que m'interessa perquè permet entendre el moment actual. Podem veure què s'ha aconseguit i què no, i comprovar com s'han acabat pervertint alguns dels desitjos", afirma la representant d'una nova generació de compromesos. La trobada amb el cas de Cipriano va ser casual, a través d'una consulta per internet. El seu record es visualitza amb el recordatori de diverses pintades "dutes a terme pel FRAP a la sortida cap a l'autopista de Reus i que tenien prop d'uns trenta metres de llarg. Aquesta era una de les principals línies d'actuació del partit", comenta l'artista. Les cites recuperades, un clàssic de l'època: 'Ni Franco, ni Rey ni Yankys. Abajo la monarquía del pelele Juan Carlos', en la que s'integra gràcies a globus plens de pintura l'acte de protesta dut a terme per membres del FRAP davant del consolat espanyol a Hendaia dies després del seu assassinat. El següent pas ha de ser la recreació del mural pintat de forma anònima "i en un lloc que encara no he identificat de Reus en forma de recordatori de la seva mort deu anys després. Vull fer-lo exactament igual, per a què la gent doni un salt en el temps i es comenci a fer preguntes".

El nom del projecte porta el nom de 'Ninguno', en referència a la negativa de Cipriano de donar el nom de cap dels seus companys en la captivitat. "Va morir com un màrtir i un heroi. No ens va delatar a ningú", comenta amb ulls plorosos Joan Miró. "Jo col·laborava amb el partit, ja havia sigut detingut el 1970 per ser sospitós de ser membre del PCE i m'encarregava d'organitzar llavors Unió de Pagesos. Per això es pensaven que el responsable d'haver fet les octavetes era jo".

Les octavetes... Aquest va ser l'inici de tot. "El meu pare conduïa el cotxe amb el qual van anar juntament amb Cipriano a Igualada a repartir propaganda en suport d'una empresa que estava en vaga. Va ser un error, perquè era un SIMCA color 'butano' molt cridaner i al sortir de la fàbrica algú va delatar el vehicle i la matrícula". El relat pertany a Ester Carrilero, filla del Pascual, que va acabar també trinxat per l'interrogatori fins al punt "que el van acabar destrossant físicament i mentalment. La meva mare, amb tres fills llavors, es va haver de posar a l'esquena la feina de venedor de sabates del meu pare i pujar-nos a tots". Ara la família està preparant la documentació per presentar també una denúncia davant la justícia argentina.

Com que la matrícula estava 'doblada', és a dir, era falsa per precaució, entre els detinguts en un primer moment hi figurava també una selvatana que tenia un vehicle idèntic. Ella va ser una de les prop de sis persones que també van ser capturades en aquest municipi, entre els quals figuraven el propi Miró, el Quim Masdeu, el Rafael Falcón o l'Ignasi Carnicer. "En un moment donat Cipriano va negar amb el cap que em coneixia, quan jo estava en un dels calabossos de la Guàrdia Civil –rememora Miró-. Llavors vaig veure com plens de ràbia l'omplien de cops de peu a les costelles i acabava traient sang per la boca. Ell sabia qui era jo, però no va dir res mentre els agents cridaven 'Sí que lo conoces, hijo de puta' quan l'apallissaven".

El Cipriano coneixia els avantatges de la discreció. "Ell i jo vivíem a casa d'una cosina germana", recorda el seu germà. "I vaig començar a sospitar alguna cosa perquè tot i que érem solters, ell sempre arribava tard per les nits i s'aixecava molt aviat abans d'anar a la feina. Ell sempre em deia que era culpa dels amics. No volia que ens impliquessin". L'Antonio, persona humil, recorda les puntades de peu que li van donar a la seva mare els membres de la Guàrdia Civil que taponaven l'entrada a l'Hospital Sant Joan on es trobava ingressat el Cipriano. Li van negar l'accés al seu fill. Ara, amb el temps, no busca venjança. Perquè "qui va donar les ordres ja està mort. Només pagaria la part del pal més dèbil". Ara bé, reclama Justícia. Encara que vingui de l'altra costat de l'Atlàntic.








Antonio Martos con la abogada de la querella argentina Ana Messuti en la una de las concentraciones de la Mesa de Catalunya d'Entitats Memorialistes. 
 

Ana siempre ha destacado la importancia de este caso en la causa 4591/10 por los delitos de genocidio y/o crímenes de lesa humanidad cometidos en el estado español por la dictadura franquista entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977. Causa que instruye la jueza María Romilda Servini de Cubría en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federa número 1 en la ciudad de Buenos Aires. Esto ha sido posible por el principio de Justicia Universal, en virtud del cual resulta posible la persecución penal por parte de la justicia argentina de este terrible tipo de crímenes, que constituyen una violación de los derechos humanos y que son imprescriptibles.
 


Cipriano Martos, un crimen del franquismo que resurge del olvido

Fue detenido en 1973 por difundir propaganda contra el régimen. Murió tras ser obligado a beber ácido en el cuartel de la Guardia Civil de Reus. Tenía 28 años, era encofrador y comunista.

Antonio Martos, hermano de Cipriano, en el cementerio de Reus, junto a la losa en homenaje y recuerdo al sindicalista fallecido en 1973.
 Publicado: 22:10 - 07/12/2014
Ni siquiera el doctor Eduard Prats Alonso, una eminencia médica en Reus, recuerda ahora haber atendido en el Hospital Sant Joan a Cipriano Martos Jiménez por las heridas que le provocó el ácido que le obligaron a ingerir en la casa cuartel de la Guardia Civil. «Pacientes así habré atendido a cuatro o cinco pero no puedo aportar nada más. Yo le debí atender, sí, pero la visión del profesional hace abstracción del hecho político. Tienes un paciente que ha ingerido eso y le prestas la atención necesaria, sin pensar en el hecho social o político. Yo aún no era especialista en digestivo. Debía estar haciendo alguna sustitución», recuerda ahora, 41 años después de la muerte de Cipriano, justo cuando se ha sabido que la justicia argentina investigará aquel fallecimiento oscuro y aún por aclarar.


Martos, sindicalista y activista comunista, murió tras beber ácido en el cuartel de la Guardia Civil de Reus, después de ser arrestado por repartir propaganda antifranquista. Cuatro décadas después, aún no se sabe quién le suministró el líquido corrosivo. Ahora la juez María Servini deberá arrojar luz sobre todo lo que rodeó a los últimos días de la vida del granadino Cipriano Martos.

Emigrar para ganarse la vida
Prueba de la nebulosa que envolvió los hechos es otra declaración, en este caso la de Octavio Chiapella, el forense que le practicó la autopsia y que dice no recordar circunstancias especiales en aquel proceso. «Ha pasado mucho tiempo, ya no me dedico a hacer autopsias», dice.
Tanto los nombres del doctor como del forense aparecen en la documentación que forma parte de la investigación. Sin embargo, la pregunta clave es: ¿quién fue realmente Cipriano Martos y qué hacía en Reus?. La capital del Baix Camp fue la última estación de un ajetreado y precoz periplo por varios lugares en busca de un empleo para ganarse la vida.

La llegada a Reus
Nacido en Huétor-Tájar (Granada) el 5 de julio de 1945, hijo de una humilde familia de jornaleros del campo, tuvo que emigrar pronto para huir de la miseria de posguerra. Cipriano, que trabajó desde los 11 años en el campo, se fue pronto de casa: fue jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), minero en Teruel, empleado en fábricas textiles de Sabadell y Terrassa y, por último, encofrador en Reus. Según explicó él mismo en sus declaraciones en el auto de prisión, pudo llegar a la capital del Baix Camp «cuatro o cinco meses» antes de que sucedieran los hechos, esto es, entre marzo y abril de aquel 1973.
Ya por entonces, espoleado por la situación de precariedad, opresión y represión de la dictadura, había forjado su espíritu contestatario con militancias varias: desde joven estuvo afiliado a los sindicatos CCOO (Comisiones Obreras) y OSO (Oposición Sindical Obrera). Era también un republicano que militaba en el PCE (M-L) (Partido Comunista Español Marxista- Leninista) y en el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota).
Martos trabajaba para la empresa Ramón Cubero S. A., con sede en el número 1 de la calle Macià Vila. Fue precisamente en ese lugar donde le detuvieron. Así reza el atestado: «Acudió sobre las 14 horas de hoy 25 de agosto de 1973, siendo detenido y trasladado hasta este acuartelamiento de Reus para ser interrogado sobre el lanzamiento de propaganda antirégimen». En ese punto la Guardia Civil montó «servicio de apostadero», igual que en su vivienda, que «no frecuentaba mucho» y que estaba ubicada en el número 2 de la calle Pubill Oriol. Así consta en el relato de la documentación, en este caso bajo la firma de Braulio Ramos Ferreruela, por entonces teniente de la línea de la Guardia Civil de Salou, y que aquellos días también era el «mando accidental de la primera compañía de Reus».

Una redada en varios puntos
A Cipriano se le acusaba de haber repartido «propaganda subversiva» en Igualada la noche del 10 de aquel mes de agosto. Fue detenido en el marco de una redada en Reus (y en otros puntos de la provincia como La Selva del Camp o Tarragona) que implicó a más personas, integrantes de aquel círculo de comunistas en el que Cipriano, pese a llevar sólo unos meses en la ciudad, ya se desenvolvía. Nombres como Pascual Carrilero, Rafael Falcón y Joaquín López también fueron detenidos e interrogados. Ellos aparecen, a veces entre apodos, como «elementos principales de una célula» que repartía propaganda por diversos puntos. Otros motes como ‘El de Flix’, ‘El Juan’, ‘El Lucas’ o ‘El de Morell’ también transitan por unas páginas plagadas de órdenes de registros en sus domicilios y relación del abundante material encontrado y vinculado a propaganda de izquierdas y críticas al régimen.

El ‘cóctel de la verdad’
En esos círculos más o menos cerrados se movía la vida de Cipriano, en base a citas en el paseo Prim o en su propio piso de la calle Pubill Oriol. La documentación también hace referencia al complicado estado de salud de Cipriano. Tras dos días de tortura en la casa cuartel, fue obligado a ingerir el llamado ‘cóctel de la verdad’, un líquido definido en algunos documentos de la investigación como «cáustico ácido» y «ácido corrosivo».
Esa circunstancia trastocó por completo los hechos e incluso sus declaraciones. Aquel veneno le abrasó por dentro y él fue trasladado al Hospital Sant Joan. El informe del doctor y el parte del centro hablan de «un pronóstico grave»: «vómitos oscuros, dolor abdominal, quemaduras de aspecto blanquecino en cara interna de labios y lengua». «No se encuentra en condiciones de declarar», añade el informe.
Aún sin recuperarse, fue trasladado a las dependencias de la Guardia Civil. Allí continuaron los interrogatorios con violencia e incluso le pudo ser suministrado otra dosis del ácido letal. En la documentación no queda claro el proceso según el cual ingirió el líquido que acabaría con él ni tampoco los nombres de los responsables. El resultado es que Cipriano ya no se pudo recuperar. Estuvo luchando varios días por su vida, hasta que finalmente falleció en el Hospital Sant Joan, a la edad de 28 años.

Una familia destrozada
Según su certificado de defunción la causa de la muerte fue el clásico «hemorragia interna». Su muerte dejó a unos padres y hermanos destrozados que no pudieron despedirse de él. Su madre y su hermano intentaron verlo en el hospital y, según cuentan, los guardias civiles se lo impidieron amenazándolos con violencia. La madre de Cipriano, de rodillas y llorando, suplicó una y otra vez por su hijo pero al parecer solo recibió puntapiés e insultos.
Cipriano fue enterrado en una fosa de beneficencia en el Cementerio General de Reus el 20 de septiembre de 1973. Lo sepultaron sin la presencia de sus seres queridos y en un total secretismo. «Fue una forma de silenciar su caso», explica la investigadora María José Bernete. La noticia entonces sólo se conoció en ámbitos políticos concretos y muy reducidos. Se tardó tiempo en saber qué había ocurrido realmente y en que los afines a la ideología de Cipriano empezaran a reivindicar su figura.
Su cuerpo continúa en el cementerio de Reus. Allí sus compañeros de militancia del PCE le erigieron una losa de mármol. Allí ha ido a visitarle su hermano Antonio en varias ocasiones, en actos mezcla de homenaje y denuncia, siempre con la intención de que se haga justicia. Los juzgados de Argentina tendrán la próxima palabra para saber cómo murió Cipriano Martos, el sindicalista granadino que encontró en Reus su último destino y que se ha erigido ya en un icono de la lucha por las libertades.

'Te consideraban sospechoso sólo por tener estudios'

En paralelo a la captura de Cipriano, varios vecinos de La Selva del Camp fueron detenidos y acusados de los mismos delitos. Ahora narran los interrogatorios y las torturas padecidas. 


Publicado: 16:44 - 08/12/2014

El trágico desenlace de Cipriano Martos acabó eclipsando varias detenciones y torturas efectuadas a otros ciudadanos por aquellos días. La redada en Reus se completó, de forma más o menos simultánea, con otras en Tarragona y en La Selva del Camp. «Iban detrás de una célula del FRAP. Nosotros no éramos pero aprovecharon para cogernos. Nos ponían en el mismo saco», explica Joaquim Masdeu, un vecino de La Selva que fue uno de los detenidos en aquel momento.
Fueron inculpados de supuestos delitos de propaganda ilegal y asociación ilícita. «Por alguna razón figurábamos en una lista de sospechosos que elaboraba la Guardia Civil. Parece ser que yo era sospechoso porque tenía estudios y porque escribía en el Correo Catalán y alguna vez denunciaba cosas», cuenta Masdeu, que se libró a última hora de los interrogatorios y de los más que probables maltratos. «Primero entraron Ignasi Carnicer (posteriormente fue alcalde de La Selva) y Maria Teresa Feliu. En ese momento ya llegó el médico del pueblo y más gente y se paró aquello. También llegó la noticia de que un chico había bebido lejía y estaba grave», cuenta en referencia al propio Cipriano Martos, interrogado y torturado casi a la vez que ellos. «Nunca le llegamos a ver», reconoce Masdeu, que junto a Carnicer fue detenido por la Guardia Civil en una reunión de la junta del Ateneu.

La lucha por la libertad
Quien sí recibió maltratos fue Maria Teresa Feliu, hoy juez de paz en La Selva del Camp. «Yo ya había sido detenida antes por la Policía. Nos tuvieron 72 horas en un cuartelillo, primero en Reus, después en Salou y finalmente ya en la cárcel». ¿Por qué acabó detenida? «Ellos no te lo decían. Yo era activista sindical pero no pertenecía al FRAP. A nivel de pueblo luchaba por la libertad de expresión, por hacer que la gente pensara por sí misma. Creo que si estabas un poco integrado en el movimiento local ya levantabas sospechas».
Feliu acabó recibiendo maltratos: «Me hicieron la rueda del cigarro. Te ponían en medio de varios de ellos y te iban empujando y te podían quemar con el cigarrillo. También me hicieron la tortura de los pies. Te hacían arrodillar y con los pies descalzos te pegaban en los dedos con toallas mojadas para no dejar marca. Al final me quedaron tan inflados que no me podía ni calzar. Te preguntaban cosas pero no podías decir nada».
«Nos acusaban de pertenecer al FRAP y yo ni sabía qué era aquello», comenta Masdeu. «La Policía te maltrataba pero sólo psicológicamente. A mí no me pusieron un dedo encima. En cambio, la Guardia Civil sí, sí era algo físico», admite Feliu. Otros vecinos de La Selva como Joan Miró y Joan Domingo también fueron detenidos. Algunos quedaron en libertad y otros fueron llevados al Tribunal de Orden Público. Hubo sobreseimiento y quedaron libres, algunos con fianza.

‘Aquello me dio más fuerzas’
«A mí todo aquello me acabó dando más ánimo, en el sentido de estar más que convencida de que la dictadura tenía que desaparecer. Haciendo estas cosas aún te daban más ganas de ir en contra del régimen», recuerda ahora Feliu. Ellos protagonizaron historias olvidadas y también paralelas a las torturas que recibió Cipriano. «Nosotros de aquello nos enteramos después, por la gente de fuera. Supimos que le habían hecho tragar líquido y, conociendo lo que hacía en aquellos momentos la Guardia Civil, era algo creíble del todo», explica Feliu.
Sea como sea, parece que el final fatal de Cipriano pudo cambiar, en parte, el destino de aquellas otras personas capturas y torturadas al mismo tiempo. «Cuando estábamos allí no sabíamos cómo acabaría todo. Que muriera Cipriano quizás sí que cambió las cosas e influyó en nuestra situación», zanja Masdeu. Sus fichas también forman parte de la documentación que configura el caso de Cipriano Martos.

Argentina verá el caso del obrero obligado a beber ácido en una casa cuartel en 1973.


La denuncia se presenta este jueves en presencia del hermano de la víctima, Antonio, que denuncia el olvido sistemático al que condenan los políticos españoles a las víctimas del franquismo



PATRICIA CAMPELO Madrid 27/11/2014 10:19  Público.es

Ha pasado toda una vida tratando de esquivar la censura para que la historia de su hermano Cipriano, un obrero antifranquista torturado hasta la muerte en la casa cuartel de Reus, Tarragona, en 1973 fuera pública. Incluso uno de los cauces que trató de abrir fue en el programa radiofónico Encarna de Noche (1978-1983) de Radio Miramar. "Llamé tres o cuatro veces y cuando les decían quién era y lo que quería contar me colgaban el teléfono", revela Antonio Martos, de 73 años.

"La prensa y las autoridades civiles lo sabían, pero hacían como si no se enteraran", lamenta. Ahora agradece el interés sobre el caso de su hermano, que ha sido investigado de forma exhaustiva e incluido en la querella contra el franquismo que sigue su curso en Argentina y cuyo último paso ha sido la petición de 20 órdenes de detención contra altos cargos de la dictadura.

Cipriano Martos, natural de Loja, Granada, tenía 30 años y trabajaba como encofrador cuando fue detenido por la Guardia Civil el 25 de agosto de 1973. Fue trasladado a la casa cuartel de la localidad para ser interrogado por una acción de reparto de propaganda con mensajes contra la dictadura. Le sometieron a torturas, pero no delató al resto de compañeros y el segundo día de reclusión en la casa cuartel fue obligado a ingerir el conocido como ‘cóctel de la verdad': un líquido definido en algunos documentos de la investigación como "cáustico ácido" y "ácido corrosivo".

El veneno le abrasó por dentro y fue trasladado al hospital del municipio, ingresado en la sala de beneficencia y atendido por diferentes médicos. Según la investigación que acompaña a la querella, dos días después del ingreso, y a pesar de sus dificultades para comunicarse, el juez le tomó declaración. Cipriano falleció a las dos semanas, el 17 de septiembre, y el certificado de defunción que se aporta en la querella alude a una "hemorragia interna".
En todo ese tiempo, su madre y su hermano, que se habían trasladado desde Granada, no pudieron ver a Cipriano. "Llamaron a mi familia diciendo que estaba muy malo, y mi madre y mi hermano vinieron a Reus. Recuerdo hablar con mi madre por teléfono y ella decirme que no fuera al hospital porque ya estaba todo hecho, que ellos no habían podido hacer nada y que yo tampoco lo iba a hacer", relata Antonio a Público con la voz entrecortada. "Se tuvieron que volver a Granada sin saber qué había pasado", lamenta. La madre de Antonio y Cipriano suplicó llorando a la Guardia Civil que la dejaran pasar a ver a su hijo. "Se arrastraba como podía escalera arriba, a gatas, y la tiraban de un puntapiés para abajo", detalla Antonio, que residía entonces en Sabadell. "Ella murió con toda la pena del mundo por no haberse hecho justicia", deplora.


Cipriano, republicano de ideas, había militado en los sindicatos Comisiones Obreras y Oposición Sindical Obrera así como en el PCE (marxista-leninista) y en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), todo ello como consecuencia de la precariedad y opresión que había visto de cerca trabajando de jornalero en Morón de la Frontera (Sevilla), en las minas de Teruel y en las fábricas textiles de Sabadell y Terrassa (Barcelona).

Su cuerpo sigue en el cementerio de Reus, donde sus compañeros de militancia del PCE (marxista-leninista) le erigieron una losa de mármol en 1979. El pasado abril, militantes de varias asociaciones de memoria histórica de Catalunya colocaron sobre la losa unas baldosas con los colores de la bandera republicana y una fotografía de Cipriano. "Lo hicimos en nombre de Joan Aguirrezábal [recientemente fallecido] para Cipriano y así honrar la memoria de los dos, que fueron compañeros de militancia", aclara Bernete. Asimismo, colocaron una placa con las palabras "verdad, justicia, reparación".

En busca del nombre de los guardias civiles

La denuncia del caso de Cipriano Martos, que se presenta al público este jueves, viaja para Argentina acompañada de la partida de defunción y de parte del expediente judicial incoado en Reus e incluido en la causa seguida por el Tribunal de Orden Público, "por propaganda subversiva", a los compañeros de Cipriano. "Estos documentos custodiados por el Archivo del Centro Documental de la Memoria Histórica, de Salamanca, vienen con los datos disociados, es decir, con todos los nombres y apellidos suprimidos, como es habitual en este tipo de documentación", explica Bernete.
El nombre de los guardias que intervinieron en el asesinato de Cipriano, en cambio, deberá resolverse en el marco de la investigación judicial que instruye la jueza argentina María Servini. "Él fue detenido por miembros del cuerpo de la Guardia Civil y llevado a las dependencias del cuartel de Reus de las que salió para ingresar en el hospital. Aunque tenemos identificados a algunos de los números que intervinieron en la operación en la que se le detuvo, al no poder acceder a cierta documentación no podemos acusar a ninguno de ellos como responsables directos de lo que le sucedió a Cipriano", aclara la investigadora y miembro de la Red Catalana y Balear de Apoyo a la Querella Argentina. "El proceso judicial abierto en Buenos Aires tendrá que solicitar la documentación que a nosotros nos deniegan en cumplimiento de la legislación vigente", subraya.

Antonio, por su parte, que continúa viviendo en Sabadell, asegura no tener "muchas esperanzas" tras ver el rechazo del Gobierno de Mariano Rajoy a cumplir con las órdenes de detención solicitadas por la justicia argentina. "Siguen en sus trece de no desmontar la fortaleza que tienen, pero les diría que si esto les hubiera pasado a alguno de ellos, todo sería diferente", reclama. "Esto es algo que no se puede olvidar, y se lo digo hasta al político más ‘duro de mollera', si le hubiera pasado a él no lo olvidaría", remacha Antonio y, al mismo tiempo, asegura tener claro que en caso de lograr alguna solución para las víctimas "llegará desde fuera".

Cipriano Martos en el diario Ara, sábado 3 de mayo de 2014




Traducción al castellano 

La muerte atroz de Cipriano Martos: un caso no prescrito.

El asunto del militante del FRAP torturado por la Guardia Civil en Reus en 1973 puede acabar en la querella argentina.

La secuencia es escalofriante. El 25 de agosto de 1973, el obrero de origen granadino Cipriano Martos es detenido y enviado a los calabozos de la casa cuartel de la Guardia Civil de Reus. Horas y horas de interrogatorios en vano: el joven militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) encaja las torturas sin revelar datos que puedan comprometer a sus compañeros de lucha. Los agentes optan por la solución más drástica: lo denominan el licor de la verdad, una poción de castigo para aterrorizar a los más obstinados. Le hacen ingerir una corrosiva combinación de ácido sulfúrico y gasolina, parecida a los ingredientes del cóctel Molotov.

El efecto devastador del veneno obliga a los agentes a trasladar urgentemente a Martos al Hospital San Juan de Reus. Es el día 27 de agosto. El equipo médico le salva la vida, pero poco después del lavado de estómago los uniformados se lo llevan, todavía medio aturdido, nuevamente a la casa cuartel y se reemprenden las sesiones. Martos sigue sin abrir la boca. El tóxico que se había tenido que tragar le va abrasando los conductos digestivos y a sus verdugos no les queda más remedio que volver a ingresarlo al día siguiente de habérselo llevado del hospital.

Con el aparato digestivo destruido, Martos muere el 17 de septiembre fruto de hemorragias internas. Enterados su madre y uno de sus hermanos se desplazan a Reus procedentes de Loja, un pequeño pueblo de la provincia de Granada donde Martos había nacido hace 28 años. La mujer, desesperada, suplica por reencontrarse con su hijo en el hospital, pero un guardia civil les prohíbe el paso y los expulsa a puntapiés. Ni tan siquiera les permiten ver el cadáver. La madre insiste, hasta que un agente pone su dedo índice en la pistola que lleva ceñida a la cintura para advertirle de lo que le espera si pretende indagar. Cipriano Martos es enterrado secretamente en una fosa del cementerio General de Reus. Nada hacía pensar entonces a los responsables del asesinato que algún día se les buscaría la pista.

El resquicio penal argentino

El caso, nunca investigado por ninguna instancia oficial, ha aflorado ahora gracias a las gestiones de la red catalana y balear de apoyo a la querella argentina contra los crímenes del franquismo. Todo arranca cuando en el 2010 familiares de víctimas y entidades de defensa de los derechos humanos interponen una querella ante un juzgado penal de Argentina. Poco a poco se han ido sumando centenares de denunciantes y pronto puede ser el turno de los Martos.

Antonio, hermano de la víctima, en colaboración con la red de querellantes, ha comenzado la búsqueda de datos, testimonios y expedientes que documenten suficientemente el caso para poderlo llevar a la justicia argentina. Antonio Martos pide “un poco de humanidad” para que se pueda hacer justicia. Esta semana ha visitado Reus para difundir su trabajo y asistir a un pequeño homenaje ante la antigua casa cuartel donde fue torturado su hermano.

Uno de los más activos en promover la recuperación de la memoria de Cipriano Martos es el portavoz de la CUP en Reus, David Vidal, para quien –según explica a Ara- la ley de amnistía de 1977 “sirve todavía hoy” de paraguas para los autores de “crímenes escalofriantes” durante la dictadura franquista. La querella quiere poner fin a la “impunidad”, afirma también a Ara Felipe Moreno, coordinador de la red catalana.

Un grupo de historiadores de Reus ya se han puesto a trabajar para ofrecer una base documental. Disponen de la partida de defunción, un informe hospitalario, el registro del cementerio y, el último hallazgo, el sumario del caso, que ha permitido conocer nuevos detalles. El joven granadino, que a los 11 años ya cultivaba los campos andaluces, huyó buscando una vida más digna, primero en las minas de lignito de Teruel, después en las fábricas de Sabadell y Terrassa y, finalmente, de encofrador en Barcelona y Reus, donde residía. Opuesto al régimen, inició su militancia marxista-leninista a los 23 años. Y fue un reparto de folletos del FRAP en Igualada el origen de su detención, según relata Frederic Samarra, uno de los historiadores que sigue la pista. El reto es ahora identificar a los verdugos.

 Homenaje en Reus a Cipriano en la manifestación por el 1 de mayo de 2014.
















El ideal.es 




La CUP de Reus lamenta el poc reconeixement a Cipriano Martos i Garcia Oliver

En motiu del 40è aniversari de la mort de Cipriano Martos, la Candidatura d’Unitat Popular creu que l’Ajuntament de Reus hauria de realitzar un exercici de recuperació de la memòria històrica, que dignifiqui a aquells reusencs i reusenques que van tenir un paper destacat en la defensa dels drets dels treballadors i treballadores al llarg de la nostra història.
El portaveu de la CUP, David Vidal ha volgut recordar la Junta de portaveus que es va celebrar el mes de maig de 2012 a l’ajuntament de Reus, on varen presentar una proposta que girava entorn el reconeixement institucional a les figures de Cipriano Martos i Joan Garcia Oliver. El govern va descartar retre un mínim homenatge a Cipriano Martos com va proposar la CUP. En aquella mateixa junta , es va aprovar la col·locació d’ una placa en record de Joan Garcia Oliver a la casa on va néixer, però en cap cas la proposta de reconèixer-lo com a fill il·lustre. A dia d’avui aquesta placa que retrà homenatge encara no ha estat col·locada.
La formació de l’esquerra independentista lamenta que l’anterior, i l’actual govern de la ciutat, no hagin destacat mai aquestes figures. Cal recordar que Cipriano Martos va ser la única víctima mortal a Reus en el període anomenat com a tardofranquisme i que fou torturat fins a la mort de manera salvatge a l’actual caserna de la Guardia Cívil sense delatar cap dels seus company/es . Recentment la mateixa caserna on es va torturar fins la mort Cipriano , va ser rehabilitada per l’Ajuntament de Reus amb diners sorgits del pressupost municipal per un import aproximat de 70.000€.
  • Cipriano Martos va ser detingut per la Guàrdia Civil a Reus (Tarragona) en una caiguda del FRAP en aquesta província. Una caiguda que seria més tràgica que les altres. Va ser detingut el 30 d’agost (de 1973) i sotmès a tortures des del primer moment. Va ser obligat a beure el contingut d’un còctel Molotov, a resultes de la qual cosa va ser conduït a un hospital perquè li fessin un rentat d’estómac. Encara sense recuperar-se, va ser conduït de nou a les dependències de la Guàrdia Civil on van continuar les “sessions” i, per segona vegada, li va ser administrada a cops la mateixa “beguda”. Cremat per dins, no va poder sobreviure. Va morir el 17 de setembre. Ni els seus pares, ni els seus germans, ni el seu advocat van poder veure el cadàver, que va ser enterrat en secret al cementiri de Reus.
Cipriano Martos havia començat a treballar als 11 anys, al camp, de sol a sol. Va ser bracer, juntament amb el seu pare i germans, a Morón de la Frontera (Sevilla), a les terres d’un aristòcrata; va ser miner a les mines de lignit de Terol, després va passar a Catalunya on va treballar en el tèxtil a Sabadell i Terrassa, membre del PCE (ml), després, va estar en la construcció a Barcelona i Reus, on va acabar la seva vida, que no el seu exemple. El seu itinerari laboral va estar marcat, com el de molts altres treballadors conscients dels seus drets, per les amenaces, els acomiadaments i les “llistes negres”.
La seva activitat sindical la va desenvolupar a CCOO i en la ÓS. La seva mort no es va publicar en cap diari espanyol. A Europa, i gràcies a les informacions que regularment donava a nivell nacional i internacional l’Agència de Premsa Espanya Popular (APEP), enquadrada en el FRAP, “Le Monde” va donar la notícia, encara que amb algun retard. També van denunciar l’assassinat “Liberation” i “Il Manifesto”. El Consolat franquista d’Hendaia va ser atacat dies després: se li van llançar ampolles amb pintura vermella i es van fer grans pintades de ¡Assassins! Cipriano Martos serà venjat. ¡Mort al feixisme! Avui en dia, a la plaça de Sabadell, on va viure, una placa recorda el seu nom i la data del seu assassinat. (...)

http://pobleviu.cat/2013/09/18/la-cup-de-reus-lamenta-el-poc-reconeixement-a-cipriano-martos-i-garcia-oliver/

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